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La crisis económica mundial y sus efectos políticos y sociales en Europa y algunos países del norte de África, abren nuevas perspectivas de análisis sobre la realidad social de los jóvenes, sus itinerarios y sus intervenciones en el espacio social. Las reformas del mercado de trabajo, la desregulación y la flexibilización de las relaciones de trabajo se han traducido en un aumento de la precariedad, una mayor individualización de las relaciones laborales y mayores dificultades de los jóvenes para acceder a un trabajo estable. Los jóvenes, con dificultades para mantener o mejorar el estatus social de la generación precedente, sufren unas condiciones de vida más difíciles que la de sus padres. También tienen más riesgo de quedar al margen de las decisiones políticas implementadas en respuesta a la actual crisis del capitalismo. Las formas de representación política y las condiciones de existencia de estos grupos de edad son, sin embargo cuestionadas: aparecen nuevas formas de intervención colectiva que ponen de manifiesto las especificidades de este malestar. Aún no ser exclusivo de los jóvenes ni ser un fenómeno homogéneo, son los que tienen mayor protagonismo. Los jóvenes tienden también a recuperar un espacio público y político del que, aparentemente, se habían desinteresado y en el que están llamados a experimentar nuevas formas de expresión e intervención: ocupación de los espacios públicos, creación de plataformas virtuales de intercambio de ideas y foros permanentes para el debate y construcción de redes ciudadanas. La convergencia de una crisis económica y de una crisis política deja entrever una juventud que se manifiesta y se afirma particularmente en el Sur de Europa y África del Norte. Estos aspectos son el ámbito privilegiado de la VI conferencia Jóvenes y Sociedades en la que se privilegia los estudios comparativos susceptibles de analizar el papel de los jóvenes en nuestras sociedades y los procesos de internacionalización del que son un vector activo. Así como el análisis de las movilizaciones juveniles como indicador de cambios más generales en las relaciones intergeneracionales y en la construcción social de los grupos de edades. Las comunicaciones esperadas pueden también contribuir a las reflexiones a partir de los siguientes ejes temáticos: |